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Culturalista y profesora de idiomas,
con mi brillante título doctoral a cuestas y una crisis educativa estatal vuelta tormenta con la cual lidiar decidí
obtener el certificado en Estudios de Museografía y recibir instrucción formal en Fotografía y Diseño
Gráfico. Autodidacta de Photoshop y de otros programas y lenguajes computacionales, A lo largo de seis años
me fui convirtiendo en diseñadora y fotógrafa, con un fuerte interés en los museos. Mi fuente de inspiración
y valor proviene de mis alumnos, que hacen malabares diarios con dos trabajos y una carga de tiempo complete para burlar a
la mala racha de los cortes presupuestales y del más alto índice de desempleo de la historia. Mis dos primeras
fotos publicadas se hallan en un libro de texto en Argentina –que quiso incluir a la frontera en un capítulo
acerca de los muros del mundo- y en el libro de texto en español de Deana y Esther Alonso, Invitaciones.
Los libros, los lenguajes y los
museos tienen una esencia similar. Yo prefiero los museos comunitarios, donde la gente se encuentra a sí misma y desarrolla
un lenguaje a partir de su genealogía cultural. He participado en el montaje de dos exhibiciones, Body Narratives
y Straight from the Heart/Del Corazón (New Americans Museum/Liberty Station – Otoño de 2009,
Primavera de 2010). He prestado también mi diligente ayuda a otras exhibiciones como la de Alexander Lee Expanding
Eel-Devourer y la de Judy Baca Public Art, Private Works. Mis piezas Museum in a Box y A la vera
han sido incluidas en la Exposición Estudiantil de Mesa College Art Gallery (Primavera 2009) y la Steppley Gallery,
participante de A Book About Death, organizada por Bibiana Padilla Maltos (Primavera de 2010). En mi práctica
profesional (Internship) con el Women’s History Museum, realizo el rol curatorial en una exhibición dedicada
a las mujeres de la historia de Old Town, de 1821 to 1872. Soy miembro de la mesa directiva de la organización no lucrativa
Friends of the Villa Montezuma, que trabaja en pro de la restauración de la magnífica mansión victoriana,
a cargo de la ciudad, a fin de devolverle su belleza original y asistir en el plan que permitirá su pronta reapertura.
En pocos
años, la fotografía se ha convertido en pieza central de mi vida. Entré en contacto con la fotografía
a través del periodismo, mi ocupación durante cinco años. Actualmente, siguen apareciendo mis contribuciones
al colectivo Peregrinos y sus letras y mantengo mi propia revista electrónica Olas Civiles. La presión
del trabajo diario o semanal de los periódicos desapareció de mi vida en 2003 dejando a mi compulsivamente ocupada
persona con todo el tiempo del mundo para trabajar con la comunidad en múltiples proyectos. He sido consejera de padres,
consejera para la prevención de la violencia doméstica, instructora de idiomas, traductora e intérprete.
Como si todas esas intensivas labores no bastaran, tengo por hobby la magia de hacer papel a mano. También creo libros
de colorear y mantengo mi negocio como consultora en interpretación. Aún así, si me compare con mis bisabuelas
y abuelas, me sobra tiempo libre. Entre las actividades que mantenían ocupadas a mis mayores se cuenta la administración
de los negocios familiares, la enseñanza y la labor alfabetizadora, el iniciar una revolución, la operación
manual de una prensa clandestina además de la cocina, la repostería, el bordado, la costura, etcétera
y etcétera. En pocas palabras, provengo de una larga línea de mujeres disidentes y trabajadoras que no se habrían
conformado con ser mantenidas por un hombre. En otra vida estuve en San Diego. Mi origen californio vive en mi corazón
y en todos esos años continuos que he dedicado en esta vida a Mira Mesa, donde comparto la tierra que rodea a mi apartamento
con una diligente y escandalosa familia de cuervos.
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